Las altas temperaturas registradas en Ferrol en los últimos días provocan dispares efectos; los comerciantes venden menos ropa de temporada y la hostelería se aviva.
Las repercusiones del tiempo en los productos salidos del sector primario.
Las conversaciones sobre el tiempo en los últimos días no fueron de esas que se usan en el ascensor con el vecino. Solo los comentarios sobre el partido del Alcorcón con el Madrid podían hacer sombra el miércoles al tan socorrido «¡Qué calor!». Tal y como publicó ayer La Voz, en esa jornada se alcanzaron los 28,7 grados en Ferrol. Un récord en Galicia que obliga a remontarse a 1978 para encontrar el precedente, de 28 grados.
Pero las altas temperaturas vienen siendo una constante durante este mes, y están teniendo ya repercusiones económicas. Variando el refrán, se puede decir que nunca hace sol a gusto de todos. El calor golpea tiendas y alegra bares.
Cristóbal García Nores, presidente del Centro Comercial Aberto A Magdalena (Acof), era ayer claro al respecto. Los establecimientos del casco histórico que se dedican a la venta de ropa y calzado están viendo como su volumen de negocio «está un 30% por debajo, aproximadamente, de lo que debería en estas fechas». Aunque la situación de crisis económica no es ajena a esta coyuntura, la temperatura juega un papel decisivo.
García Nores destaca: «Nos influye muchísimo, porque hay muchos artículos de temporada de invierno que se compran por necesidad, la gente los adquiere para estrenarlos al día siguiente. Con este tiempo, con la gente andando en chanclas por la calle, lógicamente no se le da la salida habitual a este tipo de productos».
En otras palabras, que la campaña iniciada en septiembre todavía no ha arrancado como es debido.
Se encadena esta coyuntura, recuerda García Nores, con lo sucedido en la época estival, cuando pasó «justo lo contrario». En otras palabras, cuando se ponían a la venta las prendas de verano eran las bajas temperaturas las que impedían su adecuada comercialización.
La otra cara de la moneda, no obstante, se encuentra en el sector de la hostelería. En este caso sí que el atípico arranque del otoño -el frío aún no ha hecho acto de presencia y la lluvia, poco- genera más movimiento en el sector.
El secretario de la Asociación de Hostaleiros de Ferrolterra, Eume e, Ortegal, Xosé Carlos López, no oculta que «con bo tempo, a xente gasta máis en ocio». Las pruebas son evidentes. «Só hai que ver como están as terrazas cando veñen días bos, nun mes, o de outubro, no que o habitual é que xa non estivesen postas nas rúas», indica.
En el centro de la ciudad, en concreto, el calor provoca «que a xente se mova máis, que vaia a máis locais, e iso dende logo é positivo para nós». Pone un ejemplo: «Un día de frío e de choiva, un fin de semán, a xente sae a cear e quédanse nese mesmo lugar. Se fai calor, cámbiase de sitio, tómanse os viños antes… Anímase a hostalería, en definitiva».
fuente/lavozdegalicia.es/
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